30.8.07

Los derechos y las mujeres

NINGUNA MUJER NACE PARA SER SOMETIDA
JUSTICIA PARA MARTA Y SU HIJA

Antes fue Ana María Acevedo en Santa Fe. Hoy, una menor, discapacitada, víctima de una violación, pobre e indefensa, a la que la Justicia le impide realizarse un aborto en Entre Ríos. El sistema es el mismo, quienes decidieron son los/as de siempre. Otra vez violaron todos los derechos contemplados en nuestra legislación, sometiendo y condenando la vida de una mujer. Marta Raquel Gauna exige justicia para su hija, aborto seguro para que viva, exige condena y castigo para el violador y para conseguirlo está dispuesta a encadenarse en la puerta de los tribunales de Paraná.
La noticia
La Justicia de Entre Ríos impidió que se le practique un aborto a una joven discapacitada mental que quedó embarazada durante una violación, pese a que el Artículo 86 del Código Penal autoriza la intervención en estos casos y los médicos del Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná estaban dispuestos a intervenirla.
El fallo de la jueza de Menores, Claudia Salomón hace lugar a la medida cautelar interpuesta por la defensora María Marcela Piterson, con el objetivo de preservar “los derechos de la persona por nacer”; ordena al hospital que se abstenga de realizar esa práctica; y además dispone que el Consejo del Menor de Entre Ríos se ocupe de “brindar la atención y contención necesarias a la muchacha”; que fue separada de su madre y ahora está alojada en una residencia de esa institución. El hecho provocó la indignación y el repudio público de varias organizaciones como Mujeres Tramando, la Multisectorial de Mujeres de Santa Fe y el Foro por los Derechos de las Mujeres cuya titular, la diputada provincial Lucy Grimalt, anticipó que un equipo letrado estudia el caso para hacer una presentación formal y pedir que se revea la decisión judicial.
El reverso del verso
Con la noticia publicada en casi todos los medios de la provincia y el país, Cristina Ponce, responsable del Inadi y Laura Rozados de Mujeres Tramando, se movilizaron hasta la casa de la menor para entrevistarse con la madre. Confirmaron que la joven violada, tiene 19 años y una capacidad mental de una niña de 5 años, que vive con su madre, Marta Raquel Gauna, su padrastro y sus 10 hermanos/as en el barrio Humito, al Oeste de la ciudad de Paraná, en una vivienda muy humilde.
La madre les relató una historia distinta de la difundida. Una historia de abuso de autoridad y engaños que se repite en cada caso de aborto judicializado.
Marta dice que comenzó a advertir las reiteradas descomposturas de su hija y la llevó al hospital para una revisión médica el pasado 15 de agosto. Allí los profesionales confirmaron el embarazo. La ecografía realizada ese día indica que la joven tenía un proceso de gestación de 14 semanas. Ante las preguntas de la madre y hermanas, la menor relata la violación perpetrada por una persona cercana a la familia.
Ante el caso, el jefe del Servicio de Obstetricia del Hospital San Roque, Dr. Hugo Catti le solicita a Gauna una copia de la denuncia de violación, por lo que ella la radica inmediatamente e interviene el Juzgado Nº 5, a cargo del Dr. Ricardo Bonazzola de la capital entrerriana. Gauna regresa al nosocomio con los documentos requeridos y se fija un turno para aborto para el lunes 27.
Ese lunes madre e hija, ya en el hospital toman conocimiento del fallo judicial que prohíbe a los médicos realizar el aborto.
Además, Gauna asegura a Ponce y a Rozados, que fue llevada a la sede del Consejo del Menor en la ciudad de Paraná, y bajo engaño firmó la autorización para que su hija fuera internada en forma provisoria en un hogar de su dependencia.
La progenitora reclama por su derecho a tener a su hija nuevamente bajo su cuidado, y manifiesta su preocupación por la dilatación de la práctica quirúrgica; al punto de considerar una protesta extrema, como la de encadenarse en la puerta de la sede de los tribunales paranaenses para que su reclamo sea atendido antes que el lento proceso judicial dificulte la práctica del aborto y ponga en riesgo la salud de su hija.

“Estadística escalofriante”
Un matutino paranaense difunde estos datos tomados de la Agencia Informativa Mercosur (AIM) que bajo este título, publicó un informe en el que se consigna que en el primer cuatrimestre de 2007 se registraron en Entre Ríos, 482 casos de abortos en curso, denominados así cuando la mujer llega al hospital al borde la muerte por prácticas abortivas clandestinas: 103 en mujeres menores de 20 años, 332 en mayores de esa edad y 47 casos en los que no especifica la edad. En Paraná, fueron 116 en mayores de 20, y 32, en menores de esa edad.
Además, es necesario tener en cuenta que en la Argentina el aborto constituye una de las principales causas de muerte materna y Entre Ríos se ubica en el cuarto lugar del ranking. La estimación es que en el país se practican 600 mil operaciones de este tipo por año. De 100 mil mujeres que se practican un aborto, entre 350 y 400 mueren en el quirófano. La mayoría de ellas son pobres y no tienen educación ni acceso a un servicio de obstetricia especializada y mucho menos reciben asistencia legal o contención de instituciones.
Mujeres de cuerpo entero
Ante este escenario, por un lado, a nivel nacional más de 260 organizaciones de la sociedad civil llevan adelante una campaña por el aborto seguro, legal y gratuito; a lo largo y a lo ancho del país, en casi todas las cámaras legislativas hay, al menos, un proyecto de Ley que espera tratamiento para reglamentar el aborto no punible.
Y por otro, miles de ciudadanos/as ven, leen o escuchan horrorizados/as las noticias sobre distintos tipos violaciones a los derechos de las mujeres y un número incalculable de políticos y funcionarios hace - y hará - declaraciones a la prensa sobre este y otros casos.
Mientras tanto podríamos empezar a preguntamos: ¿cuál es el costo social de reproducir el mito de la maternidad en este sistema androcéntrico?
Para nosotras, las mujeres: es alto, la vida.
Si este modelo perverso, que repudia las diferencias, enmascarándolas o excluyéndolas de los lugares de visibilidad legitimados y legalizados, continúa siendo sostenido por los diversos ámbitos sociales, culturales, científicos, políticos y legislativos, las mujeres más vulnerables seguirán pagando con sus vidas.
La reproducción del mito opera de una manera mucho más compleja y severa en los cuerpos y las subjetividades de las mujeres que conviven en espacios determinados por la violencia y la carencia, impidiendo la posibilidad de construcción de otras realidades más dignas.
Si no podemos interrogarnos para deconstruir este espacio de subjetivación mítica, seguirán siendo sesgados e infructuosos los intentos de planificar políticas públicas equitativas, reformas constitucionales, legislativas y educativas respetuosas de la diferencia constitutiva de género y de los derechos de las mujeres.
Por esto, se vuelve prioritario re-establecer la espacialidad del otro/a, que no es - no podemos dejar que sea - simplemente, una vaga y lejana idea. Necesitamos rehacer las preguntas y las respuestas, malherir los conceptos, para no acostumbrarnos a la nostalgia de la mismidad; para no dejarnos arrastrar por la amargura del “ya no ser”, ni arrastrar otros/as en esa agonía tan torpe como impiadosa.
Para que las mujeres no sigamos siendo un “paisaje invisible de una calle muy transitada”, es necesario desnaturalizar el mito, tomar la palabra, ponerle el cuerpo; el mismo cuerpo que, hasta hoy, es negado y sometido.
Jorgelina Londero
(Periodista e integrante del equipo de comunicación de la Multisectorial de Mujeres de Santa Fe)

Fuentes:
* El Diario de Paraná- edición miércoles 29 de agosto del 2007
* Lic. Luciana Basso y Eleonora Friedrich; Investigadoras Noveles de la Facultad de Ciencias de la Educación, UNER, ponencia del Tercer Congreso Iberoamericano de Estudios de Género, realizado en Villa Giardino, Octubre de 2006.
* Las cifras se expusieron la semana pasada en el décimo séptimo Congreso Argentino de Terapia Intensiva que se realizó en Salta.